jueves, 16 de junio de 2011

Despedida de Claudia Gray


En realidad, este libro me lo leí durante la segunda evaluación, pero se me olvidó ponerlo, así que puede que no recuerde todo el libro.
La novela, es una más de las cientos de novelas que se escriben ahora mismo para adolescentes sobre vampiros. Empecé la colección hará algo más de un año y el argumento me pareció relativamente predecible, aún así le di una segunda oportunidad, y ahora, después de haber leído los tres primeros y que el último (este) haya quedado inconcluso, supongo que leeré también el cuarto (y espero que último).
La novela, como ya he dicho antes, se basa en el género fantástico para contar la historia de amor de dos adolescentes que se fugan de sus casas para estar juntos, y uno de ellos da la vida por el otro, etc, etc, estilo Romeo y Julieta.
La autora, Claudia Gray

El libro me lo dejó una compañera de clase con la que suelo compartir títulos de libros, y me dijo que aunque era más o menos lo de siempre y con escenas bastante pasteleras, como lectura rápida y amena no estaba mal, así que, por qué no, ¿acabar la saga?

¿Ha de estar separada la vida de un autor de su obra?

Ésta es la gran incógnita que se esconde tras las palabras de Juan Goytisolo, que comienza su escrito haciendo una introdución sobre un tema relacionado que ocurrió en Francia.
Las palabras del autor nos dan qué pensar. Para empezar la mayoría de la gente tacharía de abominable el que se le hiciese tal homenaje a un señor cuyos pensamientos ideológicos y su colaboración hayan estado estrechamente relacionados con la conducta nazi. Y sin embargo, en las escuelas se obliga a leer a autores como Quevedo y nos horrorizamos al pensar que alguien no pueda conocer su obra sin parar a pensar que detrás de este genio de la palabra se oculta una persona infame.  Pero, si omitieramos las obras de Quevedo por el hecho de que semejante ser fuese su escritor, estariamos perdiendonos a uno de los más grandes escritores de España y parte de la importancia de nuestra cultura escrita, así como pensamientos, tradiciones, hechos...que las gentes de la época tenían y que nos pueden ayudar a entender mejor nuestro pasado.
A su vez, en mi opinión se plantea otro problema: ¿dónde se encuentra el límite en el que separamos lo bueno de lo malo? Lo que para unos puede resultar despreciable, para otros puede ser considerado un hecho.
A mi parecer, el problema fundamental consiste en saber cuando es aceptable el hecho de que obras como las de Quevedo sean publicadas y de conocimiento general y cuándo han de quedar recluidas en las mentes perversas. Bien, para mí, todo depende de cómo puedan afectar a unos y a otros y sobretodo en que contexto podamos verlo; no es lo mismo que Quevedo insulte a homosexuales y mujeres en el siglo XVII que a que lo haga en la actualidad.
Juan Goytisolo
En fin, que bien cierto es que es dificil separar pensamientos de escrituras y pocos autores ( y casi ningún poeta) serían capaces de no arremeter contra aquello que ellos odian sin que nadie saliese mal parado, pero si borramos todo lo que podemos considerar “malo” de acuerdo  a la personalidad del escritor, entoces nos quedaremos sin las obras maestras de la literatura castellana.

Poema Barroco

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra
que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,                            
Y perder el respeto a
ley severa.            

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

Ya desde el primer verso sabemos que Quevedo va a hablarnos sobre la muerte y en la segunda estrofa empieza a mezclar ésta muerte con el amor gracias a los tópicos griegos del viaje del alma para llegar hasta llegar por el lago Estigio al Hades.
En el tercer fragmento del soneto se habla del amor como pasión, como fuego que llega hasta lo más profundo del ser y que, aunque abandone su cuerpo físico seguirá amando.
Conforme vamos leyendo los versos, el escritor madrileño nos cuenta que algún día llegará la muerte a llegarse su alma a donde quiera, pero que de todas maneras, aunqué su corazón deje de latir, por mucho que lleve al alma a cruzar las puertas a otro mundo, ésta seguirá sobreviviendo, para poder seguir amando. A continuación, el autor alberga todo su amor en las partes físicas, hasta en lo más hondo de él.
He elegido este poema especialmente porque me gusta el final. La degradación que va haciendo desde lo material hasta lo más efímero y, sin embargo, lo que más énfasis le da a todo el poema, la frase definitiva que demuestra lo que Quevedo nos quería transmitir, amor constante más allá de la muerte.

Entre bobos anda el juego

La historia de Rojas Zorrilla es la de una muchacha cuyo matrimonio ha sido concertado con un hombre bruto y hostil, y sin embargo, ella ama al primo de este.
Típica comedia de enredos, unos personajes y otros van de habitación en habitación en una posada entrando en el lugar erróneo y diciéndoles las palabras de amor a otro que no es su amor, por lo tanto, todos quedan prendidos unos de otros sin llegar a ser ninguno correspondido por el otro.
Con esta comedia, Zorrilla buscaba entretener a su público en los corrales de comedias. Los personajes son todos personajes de la época sobreexagerados: Doña. Alfonsa demasiado caprichosa; Don Lucas, muy bruto y del campo, más que un señor de poder. Los únicos más o menos “normales”, ya que simplemente se aman y, aun que Don Pedro de constantes muestras de cariño hacia Doña Alfonsa siempre se excusa diciendo que es debido a que ésta es su prometida y mientras no consiga concertar la boda con su amada ha de seguir mintiendo.
Al ver la obra grabada, los actores apenas cometen fallos y las escenas que “separan” la trama principal, por ejemplo, la de Cabellera persiguiendo también a la doncella de Doña Isabel, se hacen más aburridas.
Cuando leímos los fragmentos de la obra en clase y luego en Almagro nos dijeron que no veríamos la misma obra, como algunos de mis compañeros, a mi me apetecía ver esta obra y ver quien acababa con quien. Ya que no la vimos y una de las actrices del teatro es compañera mía le estuve preguntando cómo preparaban las obras y cómo se preparaban a los personajes.
Sobre los actores; para mí había algunos que actuaban mejor que otros, por ejemplo, el actor que hacía de Don Luis hacía el mismo personaje que cuando actuaba como Marqués en La Posadera. O el actor que hacía de Don Pedro y el Caballero en Entre bobos anda el juego y La Posadera, respectivamente, al principio, en la primera obra que vimos, me pareció que actuaba bien, sin embargo, cuando lo volví a ver en la historia de Zorrilla me pareció que su modo de actuar era demasiado similar.
Resumiendo, pese a que como historia me parece mucho más entretenida Entre bobos anda el juego, me gustó más La Posadera, mas puede que esto solo se deba a que la segunda la vimos en directo mientras que la primera la vimos en video a primera hora de la mañana.

La Posadera

La obra de Carlo Goldoni nos retrata a una mujer segura de si misma, que regenta una posada en pleno siglo XVIII, Mirandolina, y que utiliza sus “armas de mujer” para atraer a cualquier hombre que se le presente.
Cuando llega un hombre a la posada que dice resistirse a todo encanto de mujer, Mirandolina se propone hacerle caer en sus redes con la finalidad de demostrar que todo hombre es suceptible a las mujeres, y lo consigue. Y después de tanto juego, el caballero confiesa su amor por Mirandolina, pero esta le rechaza, y él, sintiéndose ultrajado la intenta forzar. La obra finaliza con la rendición de Mirandolina hacia el hombre al que ama, su sirviente Fabricio, que pasa a poseer la posada.
Los personajes de la obra son un grupo variopinto; por un lado esta el docil y amable criado, Fabricio, que ama a su dueña y hace todo por ella pensando que esta no se da cuenta de lo que él se fatiga por ella. Otro personaje es el Marqués, que dice amar a Mirandolina. Este personaje es algo superfluo, solo aporta los toques de humor y llega un momento en el que resulta repetitivo. Los otros dos personajes son los principales, Mirandolina y el Caballero.
Aunque se trata de una obra basada en tres siglos atrás, muchas de las constumbres que en la obra se muestran siguen vigentes en nuestra época, sobre todo en la parte referente a la mujer. Hoy día se tiene una concepción en la que el hombre (soltero) puede hacer lo que le plazca en lo que a relaciones se refiere y cuanto más altos sean los números, mejor. No obstante, si es la mujer la que esta con varios hombres, los calificativos que se le atribuyen no son muy buenos. Y esto también lo demuestra el teatro. Mirandolina queda como una calentona que provoca a los hombres y que, en cierto modo, se ““merece”” que el caballero la trate así ya que ha sido ella la que ha empezado. Al mismo tiempo, el caballero lo único que recibe es la expulsión de la posada sin ser castigado por ley alguna que defienda a la mujer. Mas en este aspecto las cosas han cambiado en la actualidad, ahora se podría decir que la mujer esta mucho más protegida que el hombre en lo que a la violencia de género se refiere.
Por otro lado, aunque Mirandolina era una mujer libre y orgullosa, al final se somete a la voluntad del hombre al que tomará por esposo, Fabricio, enseñando la docilidad con la que las mujeres han de comportarse ante los hombres.

lunes, 14 de marzo de 2011

El Alquimista Impaciente de Lorenzo Silva

De todas las obras que la profesora de lengua propuso para el trimestre fue la que poco más o menos captó mi atención. Para nada me llamaba la atención el hecho de que la investigación se sucediera en España a manos de un comisario de la Guardia Civil. El hecho es que, como todavía no había leído ningún libro, me lo prestarón, y en poco menos de una semana lo había terminado y ¡me había gustado!
La narración tenía algo, no sé decir exactamente el qué, diferente de otros libros de misterio que ya había leído. Al punto trágico, a su vez, le añadía comentarios más picantes, empezando por la forma casi burlesca de la escena de la muerte del asesinado.
Silva, explica bastante bien lo referente a las finanzas, Hacienda, centrales nucleares, etc. ya que yo me enteraba y no entiendo nada de esas cosas. Aún así, para mí, el libro tiene un gravísimo error, los dos o tres últimos capítulos se suceden a toda prisa mientras que el resto del libro es lento y meticuloso y eso a mí (y por lo que me ha comentado otra gente a ellos también) me causó un embrollo para enterarme de porqué y quién había asesinado a tal cual, cómo, cúando, y quién era el verdadero asesino de toda la trama finalmente.
Lorenzo Silva
Si me preguntasen a quién recomendaria el libro, sería para una persona que no sea un gran lector y que le guste el misterio (pero que todavía no haya probado a Agata Christie). 

Un mundo sin fin de Ken Follett


Después de descubrir (no sin esfuerzo) que los Pilares de la Tierra me encantaron, decidí pedirle el libro a un familiar. Comencé a leer esperando que me llegase a entusiarmar tanto como lo hizo la primera parte, pero empezó la época de exámenes y tuve que dejar el libro a un lado durante unas semanas, por lo tanto, cuando recomencé la lectura, ya ni me acordaba de los nombres de los protagonistas.
El libro al completo, con cada una de sus historias, me gustó, aún así, he de admitir que me perdía en muchos aspectos y en otros mis pensamientos se iban hacía otras cosas ya que ni la construción ni las batallas me entusiasman. Sin embargo, he de reconocer que el autor ha debido de realizar un tremendísimo esfuerzo para recrear las escenas, todo el vocabulario preciso sobre construción y la vida en la (¿Alta?) Edad Media. Es algo más light que los Pilares.
Ken Follett en la catedral de Vitoria, escenario de la obra

Al igual que al primero, le sobran alrededor de una trescientas páginas en las que habla de nada, y se explaya una y otra vez en los mismo que el la página anterior ya había explicado y utiliza demasiados tecnicismos que excepto para arquitectos y gente en el campo de la arquitectura y construción desconocen. Otro pequeño detalle que el autor tuvo en cuenta para la “continuación” fue la de repetir de ven en cuando los nombres de los protagonistas del tomo anterior y sus hazañas, un detalle gracioso, aunque en un par de ocasiones, sobrante.
Un comentario que he oído sobre este libro es que es una copia exacta de los Pilares pero con otros nombres y dos siglos más tarde. Esto me da qué pensar sobre el autor, ya que escribe libros de unas mil páginas en poquísimo tiempo y muy bien ambientados...
De todas formas, estoy segura de que algún día releeré los dos libros pues a mi me han gustado.